¡Más vale tarde que desafinados!
Entre conciertos solidarios, proyectos internacionales y sueños que seguimos haciendo realidad, se nos ha pasado el compás del calendario… pero ya tenemos aquí los dos primeros números de nuestra revista.
Como dijo Calderón, la vida es sueño, y el nuestro —que nació al escuchar a unos niños convertir cables en cuerdas de violín— sigue creciendo y llenando el mundo de melodías solidarias.
Gracias por acompañarnos en esta sinfonía sin fronteras… aunque a veces lleguemos con un pelín de retraso en el tempo.

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